RETENCIÓN EN LA FUENTE A HONORARIOS PRESTADOS A ENTIDADES NACIONALES POR PARTE DE PROVEEDORES UBICADOS EN PAÍSES MIEMBROS DE LA CAN

RETENCIÓN EN LA FUENTE A HONORARIOS PRESTADOS A ENTIDADES NACIONALES POR PARTE DE PROVEEDORES UBICADOS EN PAÍSES MIEMBROS DE LA CAN

El Estatuto Tributario en el artículo 24 define los ingresos que para efectos del impuesto sobre la renta deben entenderse de fuente nacional. La clasificación dada en este artículo permite establecer en qué casos los ingresos percibidos por una persona natural o jurídica sea la misma residente o no en Colombia, deben someterse a imposición, sea que el ingreso se perciba en el territorio nacional o fuera de él.

 

La norma señalada contiene los criterios que se mencionan a continuación, con los cuales se definirá si un ingreso debe ser considerado de fuente nacional o en su defecto de fuente extranjera: “Se consideran ingresos de fuente nacional los provenientes de la explotación de bienes materiales e inmateriales dentro del país y la prestación de servicios dentro de su territorio, de manera permanente o transitoria, con o sin establecimiento propio. También constituyen ingresos de fuente nacional los obtenidos en la enajenación de bienes materiales e inmateriales, a cualquier título, que se encuentren dentro del país al momento de su enajenación. Los ingresos de fuente nacional incluyen, entre otros, los siguientes:

 

(…)

 

7. Los beneficios o regalías de cualquier naturaleza provenientes de la explotación de toda especie de propiedad industrial, o del «Know how», o de la prestación de servicios de asistencia técnica, sea que éstos se suministren desde el exterior o en el país.

 

Igualmente, los beneficios o regalías provenientes de la propiedad literaria, artística y científica explotada en el país.

 

8. La prestación de servicios técnicos, sea que éstos se suministren desde el exterior o en el país.”(Subrayado fuera de texto)

 

Como se puede observar de la norma transcrita, para que un servicio sea considerado de fuente nacional, el prestador de este lo debe ejecutar en el territorio nacional, sea de manera permanente o transitoria con establecimiento de comercio o sin él. Además de lo mencionado, la norma también consagró que en el caso de los servicios suministrados desde el exterior si los mismos corresponden a servicios técnicos[1] o de asistencia técnica[2] serán considerados ingresos de fuente nacional.

 

Respecto a la retención en la fuente, el inciso segundo del artículo 408 del Estatuto Tributario contiene otra regla de tributación en la fuente para el caso de los servicios de consultoría suministrados desde el exterior, a cuyo tenor: “Los pagos o abonos en cuenta por concepto de consultorías[3], servicios técnicos y de asistencia técnica, prestados por personas no residentes o no domiciliadas en Colombia, están sujetos a retención en la fuente a la tarifa única del 20%, a título de impuestos de renta , bien sea que se presten en el país o desde el exterior.”(Subrayado fuera de texto)

 

De acuerdo con lo mencionado, podemos decir en primera instancia que un honorario prestado a una entidad colombiana por parte de un proveedor de algún país (Bolivia, Ecuador, Perú) miembro de la CAN no está sometido a retención en la fuente, debido a que el servicio se desarrolló en su totalidad en el exterior (ingreso de fuente extranjera), y no corresponde a la prestación de un servicio técnico, asistencia técnica o consultoría.

 

En consonancia con lo señalado, la administración tributaria ha señalado lo siguiente:

 

a) Concepto No. 073171 de septiembre 16 de 1998 el cual señala: “Los servicios prestados en el exterior por no domiciliados en Colombia, no están sometidos al impuesto de renta y complementarios…

 

() cuando se trate de servicios íntegramente prestados en el exterior, por no residentes ni domiciliados en Colombia, y en consecuencia la totalidad de sus ingresos sea de fuente extranjera, no están sometidos a imposición en el país, como ocurriría en el caso de una reparación de un bien realizada totalmente en el exterior y que por lo mismo es objetiva respecto del usuario, en cuento no requiere de informes técnicos diferentes a la culminación de la labor y por lo mismo el bien reparado está en condiciones de utilización, siempre y cuando se reitera, la labor se desarrolle totalmente en el exterior.

 

No obstante, cuando se contraten servicios para ser prestados en el exterior, pero su realización requiera de estudios, labores o servicios complementarios en el país, o se presten en el exterior de acuerdo con las condiciones específicas de un beneficiario en Colombia, en razón de los cual una vez realizada la labor allí (exterior), se aplique o se acondicione a los requerimientos del usuario, se deben entender prestados desde el exterior…”

 

b) Concepto No. 066733 de julio 23 de 1999 el cual señala: “Los servicios prestados desde el exterior, difieren de los servicios prestados en el país, en que aquellos se consideran servicios prestados en Colombia, dirigidos desde el exterior, mientras que los servicios prestados en el exterior corresponden a servicios realizados fuera del país.

 

La norma es clara al establecer que los servicios pueden ser prestados en el país o desde el exterior, sin referirse a la prestación de los mismos en el exterior…”

 

No obstante, es menester mencionar que la Decisión 578 de 2004 de la Comunidad Andina de Naciones contiene las reglas para evitar la doble tributación en el impuesto sobre la renta y en el impuesto al patrimonio, por ende, las mismas deben ser observadas por los residentes de los países miembros cuando celebren operaciones sujetas a los impuestos mencionados.

Así las cosas, el artículo 3 de la Decisión señala: “Independientemente de la nacionalidad o domicilio de las personas, las rentas de cualquier naturaleza que éstas obtuvieren sólo serán gravables en el País Miembro en el que tales rentas tengan su fuente productora, salvo los casos de excepción previstos en esta Decisión.

Por tanto, los demás Países Miembros que, de conformidad con su legislación interna, se atribuyan potestad de gravar las referidas rentas, deberán considerarlas como exoneradas, para los efectos de la correspondiente determinación del impuesto a la renta o sobre el patrimonio. (Subrayado fuera de texto)

En consonancia con lo anterior, podemos decir que la renta percibida por concepto de honorarios tiene su fuente productora en el país de la CAN en la cual se realizó la labor, debido a que es en ese lugar en donde se prestó el servicio.

Ahora bien, la Decisión Comunitaria para efectos de establecer el país que tiene la potestad tributaria de gravar la renta producida por la prestación de servicios profesionales y otros servicios, señaló en el artículo 14 lo siguiente: “Las rentas obtenidas por empresas de servicios profesionales, técnicos, de asistencia técnica y consultoría, serán gravables sólo en el País Miembro en cuyo territorio se produzca el beneficio de tales servicios. Salvo prueba en contrario, se presume que el lugar donde se produce el beneficio es aquél en el que se imputa y registra el correspondiente gasto.” (Subrayado fuera de texto)

La oración subrayada se ha prestado para generar confusiones por la presunción de hecho que hace, creando la gran inquietud de quién tiene la potestad tributaria de gravar la renta, sí el país en el cual se imputa o registra el correspondiente gasto, que para nuestro caso sería Colombia o el país donde se produce el beneficio de tales servicios. 

 

Para aclarar esta inquietud la DIAN emitió el concepto No. 095874 de diciembre de 2005 mediante el cual señaló: “La salvedad contenida en esta tesis jurídica hace referencia a la excepción al criterio de la fuente consagrada en el artículo 14 de la Decisión 578 de la CAN, para los beneficios empresariales derivados de la prestación de servicios profesionales, técnicos, de asistencia técnica y de consultoría. Tal como lo señala expresamente la tesis, los beneficios empresariales derivados de los mencionados servicios sólo son gravables en el país miembro en el cual se obtengan tales beneficios.

 

El concepto habla de beneficios empresariales y se refiere a los mismos como gravables en el país miembro en el cual estos se obtengan. En estos términos, es perfectamente claro que cuando se habla de beneficios empresariales se está aludiendo a la renta obtenida por las empresas que prestan cualquiera de los servicios mencionados en el artículo 14 de la Decisión.

 

De acuerdo con lo anterior, el beneficio derivado de los servicios a que hace referencia el artículo 14 de la Decisión 578 no lo recibe quien paga por los servicios sino quien recibe el ingreso por la prestación de los mismos.

 

Así, la interpretación contenida en el Concepto No 090657 del 7 de diciembre de 2005 es consistente con el criterio plasmado en el Concepto No. 029944 del 19 de mayo de 2005, en el cual se afirmó que el beneficiario de la prestación del servicio es quien recibe el ingreso por haberlo prestado y no quien paga por el mismo.” (Subrayado fuera de texto)

 

Finalmente, con base en lo mencionado, consideramos que no se debe practicar retención en la fuente a los honorarios que pague una entidad colombiana a otra entidad y/o persona ubicada en algún país miembro de la CAN, porque el beneficio se genera en el lugar donde se recibe el ingreso ( País Miembro de la CAN), y no en donde se imputa o registra (Colombia) el gasto.

 

EL PRESENTE ESCRITO CORRESPONDE A UNA OPINION DE NUESTRA FIRMA. LAS AUTORIDADES TRIBUTARIAS PUEDEN NO ESTAR DE ACUERDO CON NUESTRA POSICIÓN. SI DESEA PROFUNDIZAR AL RESPECTO O REQUIERE UNA ASESORÍA ESPECIALIZADA SOBRE EL TEMA, NO DUDE EN CONTACTARNOS, ESTAMOS PARA SERVIRLE.



[1] El Consejo de Estado manifestó a través del proceso No. 0154 de 1984, lo siguiente: “Es de común aceptación que el servicio técnico es aquel en el cuál la tecnología se aplica directamente por el técnico sin comunicación o transferencia de conocimientos, lo que sí ocurre con los servicios de asistencia técnica.”  

 

[2] El artículo 2 del Decreto 2123 de 1975 define asistencia técnica así “La asesoría dada mediante contrato de prestación de servicios incorporales, para la utilización de conocimientos tecnológicos aplicados por medio del ejercicio de un arte o técnica. Dicha asistencia comprende también el adiestramiento de personas para la aplicación de los expresados conocimientos.

 

 

En consecuencia, debemos acudir a la definición dada por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua que define consultoría así “actividad del consultor” que es la “Persona experta en una materia sobre la que asesora profesionalmente.

 

Por: Diego Sanabria – Socio Director.

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