¿QUÉ ES UN OTROSÍ?

Es común que luego de suscribir un contrato laboral, las partes firmen uno o varios otrosís donde modifiquen o adicionen condiciones al contrato principal y, por ende, a la relación laboral.

En ese sentido, un otrosí es ese documento anexo al contrato inicial que modifica, agrega o elimina las condiciones laborales pactadas por los extremos de la relación laboral, claro está, siempre dentro de normas legales.

Ahora, es pertinente poner de presente que no en todos los casos es necesaria la suscripción de un otrosí, pues en ocasiones basta con una comunicación unilateral, siempre que esto no este modificando condiciones sustanciales del contrato de trabajo y, que por ello, su modificación este fuera de la potestad del empleador; en ese sentido, si la modificación, adición o eliminación cambia aspectos como el salario, la jornada, funciones y demás condiciones donde para su acuerdo se necesita el consentimiento de las dos partes, deberá suscribirse un otrosí.

A su vez, mediante un otrosí no se pueden desconocer derechos mínimos del trabajador como:

  1. Desconocer recargos.
  2. Pagar un salario inferior a lo legalmente establecido.
  3. No pagar prestaciones sociales.
  4. Modificar condiciones de pactos colectivos.

Sin perjuicio de lo anterior, de llegarse a firmar sobre alguno de los aspectos mencionados, pese a que el empleador manifestó su aceptación no hace que sean legales, por otro lado, el otrosí no ocasiona que el contrato sea nulo o pierda validez en su totalidad, toda vez que lo único que deja sin efectos es sobre lo que versa el otrosí.

Por otro lado, para que este otrosí sea válido, debe estar firmado tanto por empleador como por trabajador, estando así el trabajador de acuerdo con el contenido del documento, demostrando su voluntad, la cual no debe estar viciada, por un engaño o por una posibilidad de despido y, como se mencionó anteriormente, pese a estar su firma, lo ilegal no se hace legal.

Finalmente, el otrosí no tiene un límite de cláusulas a modificar, sin embargo, es pertinente resaltar que este no reemplaza el contrato principal en su totalidad, como por ejemplo la fecha en que se inició la relación laboral.

Por: Laura Silva Barrera – Consultora de Servicios Legales

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