¿QUÉ ES LA INFORMACIÓN ENGAÑOSA?

Todos hemos oído hablar de publicidad engañosa, sin perjuicio de ello, este concepto muchas veces es interpretado de manera errónea, así pues, se considera publicidad engañosa a esa información contenida en una propaganda comercial, marca o leyenda, que induzca a un error al consumidor o personas a las cuales se dirige esta, que lleguen a afectar de cierta manera una decisión económica.

Ahora, para establecer si una información puede llegar a ser engañosa, se debe considerar de manera puntual e independiente los elementos objetivos del bien o servicio que se están ofreciendo, pues es frente a estos elementos que se puede llegar a dar información real o, por el contrario, engañosa.

Así pues, según la Superintendencia de Industria y Comercio se puede inferir que la información es engañosa cuando se presenta algunos de estos casos, sin perjuicio, que puedan llegar a presentarse otras situaciones:

  1. Se omite información necesaria para la adecuada comprensión de la propaganda comercial.
  2. Cuando la información indispensable para el adecuado manejo, mantenimiento, forma de empleo, uso del bien y/o servicio, así como precauciones sobre posibles riesgos, no esté en idioma castellano.
  3. Se establecen mecanismos para trasladar al consumidor los costos del incentivo de manera que éste no pueda advertirlo fácilmente, como cuando se disminuye la calidad o cantidad del producto o servicio o se incrementa su precio, entre otros.
  4. La información sobre restricciones, limitaciones, excepciones y condiciones adicionales para la adquisición del producto o servicio, no se incluye en la propaganda comercial y no tiene similar notoriedad al ofrecimiento del producto o servicio que se anuncia.
  5. Se ofrecen productos o incentivos con deficiencias o imperfectos, usados, remanufacturados, remodelados o reconstruidos, próximos a vencerse y de colecciones o modelos anteriores sin indicar tales circunstancias de manera clara y precisa en la propaganda comercial.
  6. Se ofrecen de manera gratuita productos, servicios o incentivos cuando la entrega de estos está supeditada al cumplimiento de alguna condición por parte del consumidor que no se indica en la propaganda comercial.

Por otro lado, es importante tener claridad en quiénes son los responsables de la información dada y, por ende, responsables del contenido de esta; así pues, de conformidad con el artículo 31 del Decreto 3466 de 1982 establece que el productor es el responsable por las marcas y propagandas que exhiban sus bienes y servicios, cuando el contendido no sea real y por ello induzca al consumidor a un error.

A su vez, el artículo 14 del decreto anteriormente mencionado y el artículo 78 de la Constitución Política establecen que los productores tienen una responsabilidad de cara a la información suministrada al público en el proceso de comercialización de bienes y servicios.

Finalmente, es pertinente mencionar que, si bien la responsabilidad de proveedores y/o expendedores no está consagrada expresamente en la ley, el Consejo de Estado en varios de sus pronunciamientos ha establecido que de conformidad con normas establecidas en el Estatuto del Consumidor son aplicables dichas normas de responsabilidad a quienes ofrecen productos y servicios, es decir, estos proveedores o distribuidores.

Por: Laura Silva Barrera – Consultora de Servicios Legales

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