¿Qué debes tener en cuenta al momento de definir el objeto social de tu emprendimiento?

Al momento de empezar un emprendimiento y que este sea constituido como una sociedad, es necesario el cumplimiento de algunos requisitos básicos, dentro de estos, encontramos el determinar y establecer el objeto social.

Así pues, el objeto social hace referencia a la actividad o actividades a las cuales se dedicará dicho emprendimiento (sociedad), es decir, su finalidad; en ese sentido determinar el objeto social de forma correcta es fundamental desde el punto de vista empresarial, contable, legal y fiscal.

Así las cosas, para definir de forma correcta el objeto social, se debe tener claramente establecida la actividad a desarrollar, con la finalidad que así quede consagrada en los estatutos de la sociedad, ahora, lo recomendable es incluir varias actividades, pues esto permite tener una órbita más amplia y más flexibilidad para el desarrollo de la actividad económica, adicionalmente, puede que a medida que crezca el emprendimiento se convierta en un negocio multifacético.

Conforme a lo anterior, como emprendedores, al dar inicio a un proyecto se puede tener cierta incertidumbre sobre lo que pasará, así pues, con el fin de mitigar eventuales situaciones, es necesario que en los estatutos se refleje con claridad el objeto social y que el mismo abarque a cabalidad la actividad a desarrollar, pues si se desea realizar cualquier cambio será necesaria una modificación estatutaria.

Ahora, existe la “Clasificación Nacional de Actividades Económicas” que facilitan la delimitación del objeto social, pues esta clasificación permite conocer las posibles actividades a desarrollar de forma concreta.

Adicionalmente, podrá consultarse el “Código de Impuestos sobre Actividades Económicas”, pues cada actividad económica, es distinta para efectos de tributarios.

Finalmente, los elementos que deben incluirse en este objeto social son:

  • Denominación y domicilio.
  • Redacción detallada sobre las actividades que se van a desarrollar.
  • Capital social y las participaciones.
  • Organización de la administración y acuerdos entre los socios.
  • Cierre del ejercicio, liquidación y arbitraje.

Por: Laura Silva Barrera – Consultora de Servicios Legales

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