EFECTOS EN RENTA DE LA DESTRUCCIÓN DE INVENTARIO

Con ocasión a la emergencia sanitaria por el Covid-19, algunas compañías han visto la necesidad de destruir inventario debido a la poca rotación que han tenido por la desaceleración de las ventas debido a la pandemia, lo que ha implicado la obsolescencia y posterior baja de sus insumos.

 

De acuerdo con lo anterior, es importante analizar los efectos que en renta presupone la destrucción y/o chatarrización de inventario, toda vez, que en desarrollo de esto se debe tener en cuenta algunos aspectos señalados en la normatividad tributaria.

 

Entre estos aspectos se encuentra el artículo 64 del Estatuto Tributario, el cual indica en qué eventos puede ser disminuido el inventario. El numeral primero de la norma mencionada indica que solamente serán deducibles hasta en un tres por ciento (3%) de la sumatoria del inventario inicial más las compras, siempre y cuando se pruebe que la deducción es originada por el inventario de fácil destrucción o pérdida, como el caso de los medicamentos, que tienen una fecha de caducidad y deben cumplir con algunos requisitos para la distribución al mercado, o también el caso de alimentos que su ciclo de vida es relativamente corto, o bienes que por su naturaleza son susceptibles de sufrir deterioro.

 

El artículo 64 Ibidem indica que para la aceptación de la disminución de inventarios se requiere un documento o acta donde conste información como:

ü  Cantidad.

ü  Descripción del producto.

ü  Costo fiscal unitario y total.

ü  Justificación de la obsolescencia o destrucción.

 

El acta de destrucción debe ir firmada por el representante legal o quien haga sus veces y por las personas responsables de tal destrucción, sin olvidar que se debe demostrar que el hecho ocurrió en el año gravable en el cual se incluye la deducción.

 

Adicional a lo mencionado anteriormente, la sentencia del Consejo de Estado No. 018266 del 2014 menciona que es procedente, además, la destrucción de cualquier otro tipo de mercancías, ya que como se mencionó anteriormente, existen algunos insumos que por condiciones de salubridad o por su naturaleza se hace obligatoria su destrucción. Si bien los bienes se encuentran en la contabilidad, no se pueden comercializar, porque se deben destruir debido a fenómenos ajenos que impiden su circulación en el mercado, pero que cumplen con la condición de expensa necesaria para la actividad productora de renta, en los términos del artículo 107 del E.T.

 

De otra parte, cuando un contribuyente demuestre la ocurrencia de hechos de fuerza mayor o caso fortuito, pueden aceptarse disminuciones mayores.

 

Es importante aclarar que el artículo 64 del Código Civil Colombiano indica que se entiende por fuerza mayor o caso fortuito, el imprevisto a que no es posible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad de ejercicios por un funcionario público, etc., por lo tanto, para la aceptación de la deducibilidad de algunos componentes del inventario deberá probarse la ocurrencia de alguno de estos hechos.

 

Adicionalmente, no se puede olvidar que la normatividad tributaria explica que en los casos donde la mercancía se encuentre asegurada, solo podrá tomarse como deducción la parte que no esté cubierta por la póliza del seguro.

En conclusión, los inventarios podrán tomarse como deducción siempre y cuando existan los medios de pruebas idóneos y se cumplan con las condiciones establecidas en el artículo 64 y 148 del Estatuto Tributario.

Por: Nancy Agudelo – Senior de servicios contables y tributarios.

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