Contratación de auditoría externa mediante el ejercicio del derecho de inspección.

Contratación de auditoría externa mediante el ejercicio del derecho de inspección

El derecho de inspección o fiscalización es un concepto eminentemente jurídico societario, el cual se encuentra regulado por el artículo 48 de la Ley 222 de 1995, así:

ARTICULO 48. DERECHO DE INSPECCION. Los socios podrán ejercer el derecho de inspección sobre los libros y papeles de la sociedad, en los términos establecidos en la ley, en las oficinas de la administración que funcionen en el domicilio principal de la sociedad. En ningún caso, este derecho se extenderá a los documentos que versen sobre secretos industriales o cuando se trate de datos que de ser divulgados, puedan ser utilizados en detrimento de la sociedad.

Las controversias que se susciten en relación con el derecho de inspección serán resueltas por la entidad que ejerza la inspección, vigilancia o control. En caso de que la autoridad considere que hay lugar al suministro de información, impartirá la orden respectiva.

Los administradores que impidieren el ejercicio del derecho de inspección o el revisor fiscal que conociendo de aquel incumplimiento se abstuviera de denunciarlo oportunamente, incurrirán en causal de remoción. La medida deberá hacerse efectiva por la persona u órgano competente para ello o, en subsidio, por la entidad gubernamental que ejerza la inspección, vigilancia o control del ente.

A su vez, el artículo 379 numeral 4 del estatuto mercantil, establece que:

ARTÍCULO 379. DERECHO DE LOS ACCIONISTAS DE LA SOCIEDAD ANÓNIMA. Cada acción conferirá a su propietario los siguientes derechos:

(….)

4) El de inspeccionar, libremente, los libros y papeles sociales dentro de los quince días hábiles anteriores a las reuniones de la asamblea general en que se examinen los balances de fin de ejercicio.

De las normas mencionadas, se logra dilucidar que el derecho de inspección o fiscalización es un derecho inherente a cada asociado, es decir, de carácter subjetivo e individual de estos, por el solo hecho de tener tal calidad, y por ende, están facultados a revisar directamente o por interpuesta persona delegada para tal fin, la situación administrativa y financiera de la sociedad en la cual efectuaron sus aportes.

De otra parte, la auditoría externa es una labor ejercida por profesionales de las ciencias contables, que, si bien es cierto, esta figura tiene como fin al igual que el derecho de inspección, el auditar o conocer la situación de una compañía, no con ello quiere decir que su esencia sea la misa, ya que, el derecho de inspección como su nombre lo indica es un derecho que busca satisfacer un interés individual, y la auditoría externa es una herramienta de apoyo de carácter colectivo.

Frente a este tema, la Superintendencia de Sociedades señaló mediante concepto No. 220- 029307 de marzo 11 de 2015:

“En efecto, el derecho de inspección o de fiscalización individual tiene una finalidad esencialmente informativa para el socio, mientras que por medio de una auditoría interna se persigue la obtención de una opinión calificada por parte de un especialista, atendiendo a sus calidades profesionales y a criterios y procedimientos señalados en la ley, cuya práctica compete directamente al máximo órgano social ordenarla, ya sea por su propia iniciativa o en atención a la solicitud motivada de algún o algunos socios, pues, la eventual contratación y ejecución de una auditoría externa por parte de un socio, justificada en el derecho de inspección que le asiste, desborda los límites y alcances previstos en la ley para su ejercicio.”

Así mismo, en el concepto No. 220-160661 de agosto 25 de 2016, esta entidad reitera su posición, manifestando:

“Aunque podría pensarse que en ejercicio del derecho inspección cualquier socio estaría facultado para contratar la ejecución de una auditoría externa para enterarse de la situación administrativa y financiera de la compañía en la cual realizó sus aportes, ello es improcedente, pues la finalidad y los escenarios difieren sustancialmente. En efecto, señaló la Superintendencia de Sociedades, el derecho de inspección o de fiscalización individual tiene una finalidad esencialmente informativa para el socio, mientras que por medio de una auditoria se persigue la obtención de una opinión calificada por parte de un especialista, teniendo en cuenta sus especiales cualidades profesionales y criterios y procedimientos señalados en la ley, cuya práctica compete directamente al máximo órgano social ordenarla, ya sea por su propia iniciativa o en atención a la solicitud motivada de algún o algunos socios, ya que la eventual contratación y ejecución de una auditoría por parte de un socio, justificada en el derecho de inspección que le asiste, desborda los límites y alcances previstos en la ley para su ejercicio. Mientras el derecho de inspección satisface intereses individuales de información, la auditoría externa se dirige al cumplimiento de un interés colectivo, por contar con una opinión técnica sobre los estados financieros.”

En este orden de ideas, resulta inoperante que un socio quiera ejercer su derecho de inspección mediante la contratación de una auditoría externa, ya que, no solo desborda los límites de su derecho como asociado, sino que la contratación de esta figura le compete directamente es al máximo órgano social.

Dicho lo anterior, se concluye:

1.    El derecho de inspección es un concepto jurídico societario, y la auditoría externa netamente contable.

2.    El derecho de inspección es un derecho de interés individual, y la auditoría externa es una herramienta de interés colectivo ejercida por profesionales de las ciencias contables.

3.    El derecho de inspección tiene una finalidad esencialmente informativa para el socio, mientras que mediante la auditoría externa se busca la opinión calificada de un especialista en esta área.

4.    La contratación de la auditoría externa le compete exclusivamente al máximo órgano social.

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